El proceso electoral boliviano es un circo político marcado por candidaturas apresuradas, inhabilitaciones, una oposición dividida, debates ridículos y una sociedad asqueada de la política.
Entre 2019 y 2020 se intentó restaurar un orden social, económico y político que, tras fracasar rotundamente, pretende volver mediante nuevas estrategias.
Análisis de patrones en encuestas electorales bolivianas: INB al 27 % y oposición al Proceso de Cambio por encima del 50 %, y la hipótesis del voto oculto.